Reseña de «Un paso adelante en defensa de los animales», de Oscar Horta

En esta nueva reseña, regresamos al ensayo antiespecista. Hoy escribiré acerca del libro de Oscar Horta, Un paso adelante en defensa de los animales, publicado por la editorial Plaza y Valdés en 2017 (puedes ver su ficha técnica aquí).

Oscar es, como muchos ya sabréis, el fundador del blog Ética más allá de la especie, profesor de Filosofía en la Universidad de Santiago de Compostela y autor de numerosos artículos en revistas académicas sobre la consideración moral de los animales no humanos. No es esta la primera vez que publica con Plaza y Valdés (en 2012, fue el encargado de uno de los capítulos de Animales no humanos entre animales humanos), pero sí la primera en la que nos ofrece una monografía.

En el primer epígrafe, os hablo de la estructura del libro; en el segundo, del leitmotiv narrativo que le confiere un sello tan particular; y en el tercero, de algunas apreciaciones sobre el estilo del autor.

Un viaje por las excusas con argumentos

La estructura de Un paso adelante en defensa de los animales está concebida a modo guía que nos acompaña en la toma de conciencia antiespecista. Comienza con la descripción de la realidad para acabar insuflándonos coraje para cambiarla, y mientras tanto pasa por todas aquellas etapas psicológicas que nos embargan en el proceso: los prejuicios, el horror, la conexión, las reticencias y la convicción para sumarnos a la lucha por la liberación animal.

En el capítulo «Es una discriminación, se llama especismo», Oscar establece los cimientos conceptuales y terminológicos que permiten desarrollar la cuestión del especismo en nuestra sociedad. Se analiza, entre muchas otras cosas, cuál es la connotación cultural de la palabra «animal» versus la de «humano», qué es la discriminación y en qué se basa, o cuáles son los pseudo-argumentos tradicionalmente enarbolados con el objetivo de justificar y perpetuar el sistema especista. Con respecto a estos últimos, encontramos aquellos que se insertan en la apelación a la tradición, la inteligencia o la religión, aparte de otros que el autor va explorando.

El segundo capítulo, «Sentir y sufrir», aborda el único argumento válido dentro de un discurso racionalista: la sintiencia. En las páginas que comprende este capítulo, se encuentra lo que para mí ha sido una de las joyas de sus reflexiones. Mediante unos ejemplos, Oscar demuestra que no es el sufrimiento algo exclusivamente humano, sino que lo exclusivamente humano es otra cosa: nuestra capacidad de cuestionar/negar que el resto de animales puedan sufrir.

Una vez Oscar ha destapado la existencia del especismo y abordado que la sintiencia es el criterio para rechazar las prácticas de explotación, en «La máquina de dañar animales» nos descubre los engranajes que hacen funcionar a sus diversas y maquiavélicas industrias. Industrias como la de la alimentación, la moda, el ocio o aquellas para lograr productos de pequeños insectos, cuyo tamaño parece justificar proporcionalmente su menor derecho a la vida. Hay que resaltar que Oscar dedica aquí un epígrafe entero a la pesca deportiva, ese hermano martímo de la caza que habitualmente se pasa por alto.

El siguiente paso que acomete el autor es hacernos conscientes de nuestra relación con el sistema y responsabilidad hacia los animales que explota(mos). En «Haciendo la conexión», se juntan todas las piezas del puzzle que habían sido identificadas en los capítulos anteriores. A continuación, en «Vivir sin explotar a los animales: preguntas y respuestas», el autor ofrece claves y resuelve incertidumbres éticas, psicológicas y nutricionales para que podamos reconciliarnos con la cruda realidad desde el veganismo, y no desde el atarnos más fuerte la venda especista a los ojos. Por ejemplo, Oscar despeja un temor que suele disuadir a la hora de dejar los productos de origen animal: el famoso «echarlos de menos». Aunque esto es solo una extrapolación inapropiada de la mentalidad especista a la sensibilidad vegana. Como afirma lapidariamente Oscar,

«No es un gran sacrificio no comer lo que no consideras comida.»

Oscar Horta, «Un paso adelante en defensa de los animales», pág. 137.

Por último, «¡En defensa de los animales!» es un capítulo que sugiere distintas maneras de luchar contra la explotación de los animales. Pero aquí, el autor inserta un tema que merece destacarse, por la escasa bibliografía en español existente y su relevancia: los puntos de fricción entre el veganismo y el ecologismo.

Érase una vez… una historia muy real

El libro de Oscar tiene algo que lo hace verdaderamente único, y que por su originalidad en el planteamiento y su funcionalidad en la ejecución merece una atención especial en la reseña. Cada capítulo está atravesado por breves narraciones que sirven, podríamos decir, de parábolas antiespecistas. A veces se trata de historias reales que tienen por cometido desnudar nuestra hipocresía. En otras ocasiones, son supuestos ficticios en los que se nos plantea una situación donde se cambia el protagonismo, siendo a los humanos a quienes nos toca sufrir el destino que imponemos a los animales.

Con estos juegos psicológicos, Oscar demuestra ser un auténtico maestro de la analogía. Al sustituir al animal explotado por nosotros logra poner de manifiesto, y de forma irrefutable, que lo que a muchos resulta justificable o inevitable no es sino el reflejo de un prejuicio especista. He seleccionado la primera parte de lo que Oscar ha bautizado como «El botón rojo» porque ilustra el gran ingenio y pertinencia que rezuman estas parábolas antiespecistas:

Todas estas narraciones (¡en total 47!) están identificadas en un segundo índice; un gesto precioso de la editorial que nos facilita recuperar ciertas partes del libro una vez lo hayamos leído. Y volver para recordar estos supuestos, os aseguro que volveréis, porque resultan ser herramientas pedagógicas fascinantemente útiles.

En definitiva, sencillo y brillante

El estilo de Oscar se caracteriza por la sencillez y la asequibilidad. Pero cabe matizar que no hay rastro de simplicidad debajo de esto, sino todo lo contrario: los conocimientos en filosofía del autor relucen en cada párrafo. Una puede identificar, por ejemplo, la aplicación del velo de la ignorancia de Rawls al escenario especista o el uso y desmontaje de falacias argumentales como ad populum, ad novitatem o incluso reductio ad Hitlerum, entre otras muchas. Pero el autor juega con su gran erudición sin despistar al lector especificando y destripando la teoría o terminología detrás de cada caso. Y ello resulta en una decisión muy inteligente para difundir el mensaje antiespecista a todos los públicos y de manera eficiente.

Además, no podemos pasar por alto que Oscar realiza unos twists argumentales realmente brillantes que dejan boquiabierto. Es capaz de darle la vuelta a la tortilla en dos sucintas frases. En varias ocasiones, me sorprendí a mí misma volviendo una y otra vez sobre el mismo giro argumental intentando absorberlo. Porque son verdaderos jaque mates en debates sobre el especismo que no dejan a nadie indiferente.

No puedo sino concluir esta reseña manifestando una convicción después de devorar el libro. Que de la lectura de Un paso adelante en defensa de los animales se sale, si especista, concienciado; y si vegano, con una habilidad argumentativa afilada gracias a la lucidez contagiosa del autor.

* Si te interesa conocer más libros sobre antiespecismo publicados por Plaza y Valdés, en Veganografía hemos reseñado Qué es el veganismo (2021). Además, encontrarás catalogados otros títulos de esta editorial, como Animales no humanos entre animales humanos (2012), Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas (2013), Los verdes somos los nuevos rojos (2013), Ética de la relación entre humanos y animales (2014), Cambio en el corazón (2015), Sufre luego importa (2015), Naciendo en otra especie (2016), We Animals (2017), Hacia un futuro vegano (2018), Pan y toros (2018), Enganchados a la carne (2019), Claves ecofeministas (2019) y Ecoanimal (2019), algunos de los cuales serán reseñados próximamente.